Un repintado de EUR 6 millones arruinado con vinagre

La superficie más cara del barco
Marcus Reynolds, senior brand and project manager de Boero, dijo a Marine Industry News que un armador gastó EUR 6 millones en repintar su yate y que el acabado quedó dañado después, cuando la tripulación usó vinagre para quitar las marcas. De ahí saca el argumento de por qué un proveedor de pintura tiene hoy que formar a quien convive con ella, y no solo entregarla al astillero.
La cifra es lo importante. Un repintado completo de ese tamaño pesa lo mismo que un tender nuevo, un interior rehecho o una temporada de charter, y a diferencia de ellos es la única partida que cualquier comprador juzga desde el pantalán antes de leer una línea de peritaje. El armador que firma la pintura y luego deja el cuidado a quien sostenga la manguera ese día queda expuesto por partida doble.
Boero quiere entrar antes que el casco
La compañía puso en marcha su programa Lifecycle en 2022 y hoy trabaja con diseñadores y arquitectos navales antes de que arranque la construcción. Boero describe Lifecycle como soluciones de pintura a medida con un equipo dedicado a astilleros de superyates, capitanes y gestoras, y suma la BYC Academy, que pasa a aplicadores y tripulaciones por aula y taller. El comportamiento del sistema se sigue después en servicio.
Al armador le importa porque el proveedor de pintura suele elegirlo el astillero, enterrado en una especificación de construcción que él no lee nunca. Es una de las pocas decisiones tomadas antes del primer corte de chapa que acompaña al barco toda su vida, en cada discusión de garantía y en cada varada. Opinar pronto sale más barato que discutir en el cuarto año sobre un costado ampollado.
El color no es solo una cuestión de gusto
Reynolds dijo a Marine Industry News que cambiar el color de un barco puede mover el 30 por ciento de la transferencia de calor. Boero afirma que sus sistemas antiincrustantes aguantan hasta 36 meses y mantiene centros de ensayo en Italia, Singapur, Dubái y el norte de Europa, para que un casco se compruebe en el agua en la que de verdad está. Hasta dónde llega el trabajo de color lo dice un azul Bentley reconstruido para un 52 metros.
El casco oscuro del que el armador se enamora en un render llega, por tanto, con una factura de climatización debajo, y el intervalo del antiincrustante decide cuántas veces el barco sale del agua y del charter. Todo se decide en la fase de pintura, años antes de que nadie lo note, y por eso mismo la conversación sobre pintura se ha adelantado dentro del proyecto.