Un valor pactado de 13 millones sobre un yate de 8 anuló la póliza

La suma asegurada y el valor real
El Riva 115 Galatea se incendió en su amarre de la Athens Marina en la madrugada del 3 de diciembre de 2011 y quedó con daños económicamente irreparables. Estaba cubierto por un valor pactado de 13 millones de euros. Antes de que la póliza entrara en riesgo, los gestores del armador tenían una tasación de mercado de entre 7 y 8 millones y el barco ya estaba a la venta por 8 millones.
Ni la tasación ni el precio de salida llegaron al asegurador. En Involnert Management contra Aprilgrange, el juez Leggatt consideró que ahí había una reticencia relevante que determinó el contrato y que los aseguradores tenían derecho a anularlo. La reclamación por pérdida total se quedó en nada.
El valor pactado es una declaración, no una preferencia
Los armadores tratan la suma pactada como un mando. Se redondea al alza, se paga algo más de prima y se duerme mejor. La sentencia la entiende como una declaración en la que el asegurador se apoya. Una tasación guardada en el archivo del gestor por la mitad de la cifra pasa a ser un hecho que el asegurador tenía derecho a conocer.
El tribunal aceptó que la sobrevaloración nació de un descuido y no de un cálculo. No cambió el resultado. La defensa se sostuvo entera y la reclamación no valía ya nada.
La valoración es más imprecisa de lo que creen los armadores
La misma sentencia se negó a aceptar una tasa típica de depreciación para los yates y descartó el razonamiento de un perito que aplicaba un porcentaje al precio de compra. Las ventas comparables sobrevivieron como método, pero solo con la muestra intacta, corregida por astillero y estado, y con el descuento sobre el precio de salida explicado en lugar de supuesto.
Para un armador eso corta por los dos lados. La cifra del expediente de seguro y la del broker son estimaciones en un mercado estrecho. En cuanto se separan mucho, la diferencia deja de ser un detalle y se convierte en el argumento del asegurador.