Un valor convenido de EUR 13 M sobre un yate de EUR 8 M anuló toda la póliza

Por cuánto estaba asegurada, y cuánto valía
El Galatea era un Riva Athena 115 de unos 35 m, el segundo de solo nueve construidos, comprado nuevo en mayo de 2007 por EUR 13 millones. Se incendió en su amarre en Athens Marina de madrugada el 3 de diciembre de 2011 y quedó dañado más allá de una reparación económica, en un suceso que los aseguradores aceptaron como accidental. Su valor convenido era de EUR 13 millones, repartido en EUR 9,75 millones de casco y máquinas y EUR 3,25 millones de valor incrementado.
En los archivos de la sociedad propietaria había tres documentos y ninguno llegó al asegurador. Un tasador profesional certificó en noviembre de 2009 un valor de mercado sólido de unos EUR 8,5 millones con IVA, aproximadamente EUR 7 millones netos. El 2 de marzo de 2011 el gestor aconsejó por escrito anunciarlo como mucho en EUR 8,5 millones. El 9 de mayo se anunciaba en EUR 8 millones, y el seguro se cerró el 17 de mayo.
Un valor convenido es un peritaje que el asegurador acepta
Un valor convenido fija la suma pagadera en caso de pérdida total antes de que ocurra nada, y con ello elimina la discusión sobre cuánto valía el yate el día en que se perdió. Esa certeza es la razón por la que los armadores lo piden. El precio es que la cifra se convierte en un hecho sobre el que el asegurador tarifica y se reasegura, no en una preferencia ni en un techo que se sitúa alto a cambio de algo más de prima.
En Involnert Management Inc v Aprilgrange Ltd, el juez Leggatt consideró que los tres documentos eran relevantes y debían haberse comunicado antes de la contratación. Con comunicación completa, los aseguradores habrían suscrito igualmente el riesgo, pero con un valor convenido de EUR 8 millones. La omisión indujo el contrato que efectivamente firmaron, de modo que podían anularlo. La sobrevaloración fue accidental y eso no cambió nada.
Por qué el remedio era todo o nada
Bajo el régimen del Marine Insurance Act 1906 aplicable a esta póliza, la falta de comunicación de un dato relevante daba al asegurador un único remedio: la anulación. El contrato se deshace desde el origen, la prima se devuelve y toda reclamación decae, por inocente que fuera la omisión. Nada reducía el pago a los EUR 8 millones que el asegurador habría aceptado. Esa es la diferencia entre anular una póliza y recortar la cobertura.
Otras dos condiciones cerraron lo que quedaba. Las cláusulas R12 exigían una declaración jurada de siniestro en 90 días, no se presentó ninguna, y solo eso impedía cualquier acción al amparo de la Section A. Tampoco se dio un aviso válido de abandono, lo que de forma independiente impedía que la pérdida contara como total. La Section B no llevaba ninguno de los dos requisitos, y por eso allí sobrevivió alguna cifra.
El razonamiento sobre la valoración es la parte que conviene guardar
Ambas partes presentaron un tasador y el juez no aceptó a ninguno. El perito del armador restó un 25 por ciento del precio de compra por cuatro años de antigüedad y llegó a EUR 9,75 millones. Leggatt J rechazó de plano la depreciación como porcentaje del precio de compra, sosteniendo que no existe una tasa típica porque la depreciación depende del mercado. El perito de los aseguradores presentó 13 anuncios comparables con una media de EUR 5,68 millones y aplicó un descuento del 30 por ciento hasta EUR 4 millones.
El método de comparables sobrevivió, pero el juez lo desmontó en su ejecución. Un Riva 115 más reciente que pedía EUR 9,8 millones fue excluido de la muestra porque el perito consideraba ese precio demasiado alto, lo que sesgaba la media a la baja. Una cuarta parte de las ventas que sostenían el descuento del 30 por ciento eran ventas forzadas por bancos. Corregido por ambas cosas, el valor real de mercado quedaba entre EUR 5 millones y EUR 6 millones.
Qué cambió la ley, y qué revisar en una póliza
La Insurance Act 2015 entró en vigor 18 meses después de aprobarse en febrero de 2015. Su Schedule 1 conserva la anulación y la pérdida de la prima solo cuando el incumplimiento de la presentación leal del riesgo fue deliberado o temerario. Cuando no fue ninguna de las dos cosas, y el asegurador habría suscrito el riesgo en otros términos, el contrato se trata como si se hubiera firmado en esos términos. Cuando el asegurador solo habría cobrado más, la indemnización se recorta en proporción.
Las comprobaciones son cortas. Un valor convenido conviene revisarlo en cada renovación frente a una tasación actual y frente a cualquier precio pedido vigente, y ambos corresponden al asegurador. Una cobertura renovada cada año sobre la factura original es justo el patrón que encontró el tribunal. La sociedad propietaria sí recuperó EUR 2 millones, y no de los aseguradores: se declaró negligente al broker colocador por dejar fuera del formulario de propuesta la opinión de valor del gestor.
Las preguntas que responde este artículo
¿Qué ha ocurrido?
Un yate asegurado por un valor convenido de EUR 13 millones había sido tasado en unos EUR 7 millones y estaba en el mercado por EUR 8 millones. Nada de eso llegó al asegurador y, cuando se incendió, la Commercial Court inglesa permitió a los aseguradores anular la póliza y no pagar nada.
¿Quién lo ha informado?
SuperyachtNews, 7KBW, Herbert Smith Freehills Kramer, Lexology.
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