El anticolisión con IA ya es de serie en todo catamarán Privilege

Un astillero de catamaranes pone la IA de seguridad de serie
Privilege Marine confirmó esta primavera que el sistema anticolisión de SEA.AI es ya equipamiento de serie en todos los barcos que construye, con lo que se convierte en el primer astillero de multicascos que da ese paso. El astillero francés lleva más de 40 años construyendo catamaranes de crucero de gran autonomía en modelos como el 510, el 600 y el 650, y monta de serie el Watchkeeper 320, con el Watchkeeper 1024 de mayor alcance como mejora opcional. El equipo y el software vienen de SEA.AI, la compañía austriaca antes conocida como OSCAR.
La palabra que carga el peso aquí es de serie. El anticolisión óptico lleva años en el mercado como unidad de posventa que el armador elige y paga aparte del barco. Meterlo en la especificación base de toda una gama lo pasa de accesorio a equipo esperado, igual que el radar y el AIS dejaron de ser opcionales. Cuando un constructor pone su propio nombre detrás del sistema como opción por defecto, brokers y peritos empiezan a leer su ausencia en un casco rival como una carencia.
Lo que ve y el radar y el AIS no ven
El Watchkeeper combina óptica 4K ultrapanorámica de baja luminosidad con imagen térmica y pasa la señal por una IA entrenada con una base de datos de millones de objetos marinos. Señala barcos sin luces, boyas de navegación, restos flotantes, contenedores semihundidos y a una persona en el agua, y los marca en la pantalla. Funciona por completo a bordo, sin conexión a internet, y trabaja de día y de noche, con la unidad 320 de serie alcanzando cerca de 3.000 pies y la 1024 opcional ampliando la detección a algo más de una milla náutica. El equipo de entrada de la gama arranca en torno a 5.800 dólares estadounidenses.
El radar lleva mal los objetivos bajos y no metálicos, y el AIS solo muestra barcos que llevan transpondedor y lo tienen encendido. Un contenedor a la deriva, un tender sin luces o un bañista devuelven poco a cualquiera de los dos instrumentos. Según la propia SEA.AI, la colisión es el primer suceso en más de la mitad de los accidentes náuticos con lesiones, y por eso pesa tanto la distancia entre lo que informan los instrumentos y lo que hay de verdad en el agua. Una capa óptica que no se cansa apunta a la guardia de noche y a la travesía con poca gente, que es donde más probable resulta un despiste del vigía humano.


Por qué le importa a la próxima ficha de especificaciones
Privilege no está sola en esa dirección. SEA.AI ha trabajado también con Nautitech Catamarans para montar sus sistemas en toda la línea de ese constructor, y lanzó el Watchkeeper de gama de entrada en el Cannes Yachting Festival de 2025 para ampliar mercado por debajo de sus unidades Sentry mayores. En el mismo periodo Avikus llevó a producción sistemas de atraque autónomo y de control del barco para embarcaciones de más de 40 pies, así que las piezas de un puesto de gobierno asistido por visión están llegando en varios astilleros a la vez.
Para el comprador la pregunta pasa de si añadir anticolisión a por qué un astillero concreto no lo lleva. El equipamiento de seguridad de serie tiende a sostener valor en la reventa y simplifica la conversación con el seguro, ya que los suscriptores preguntan cada vez más qué medidas hay a bordo. También sube el listón de todo el segmento del catamarán de crucero, porque en cuanto un constructor respetado de gran autonomía convierte la IA óptica en opción por defecto, sus rivales sienten presión para igualar la especificación base en vez de cobrarla. El resultado es una línea concreta que el armador puede comparar entre astilleros, y una parte más del puesto de gobierno que vigila el agua por su cuenta.