El Kando 85 de AvA da 5.000 millas y el segundo casco está en venta

Un casco de 26 metros hecho para aguantar
AvA Yachts ha entregado V, primer casco de la serie Kando 85, desde la zona franca de Antalya, en Turquía. Mide 25,7 metros de eslora total con 7,5 metros de manga y un calado de 2,3 metros. El casco es de desplazamiento en acero con superestructura de aluminio, y el forro por debajo de la línea de flotación tiene entre ocho y diez milímetros de espesor. Detrás hay varios mamparos estancos. La entrega se completó en junio de 2026 y BOAT International dio cuenta del traspaso el 27 de julio.
Aquí pesan más los espesores que las líneas. Ocho o diez milímetros de acero bajo el agua son mucho forro para un barco de esta eslora, y es la decisión que permite a un yate aguantar el mal tiempo en lugar de huir de él. El arqueo se queda muy por debajo del umbral de las 500 GT, el que mete a un yate en un régimen normativo más pesado y en una factura de tripulación mayor. Para un armador esa combinación es toda la propuesta: estructura de altura con los papeles de un barco pequeño.
816 hp, nueve nudos y 5.000 millas
V lleva dos Volvo Penta D13 de 408 hp cada uno, 816 hp en total. La velocidad máxima es de 12 nudos y la de crucero de nueve. Los dos informes del sector sobre la entrega sitúan su autonomía por encima de las 5.000 millas náuticas a esa velocidad de crucero. Eso es una travesía del Atlántico con margen amplio, y alcanza para ir de Canarias al Caribe sin organizar una escala de combustible.
Muy pocos yates de 26 metros se especifican así. Un barco de planeo de la misma eslora suele llevar tres o cuatro veces la potencia instalada y quemarla, lo que reduce cada etapa a la distancia entre dos puertos. El Kando 85 renuncia a la velocidad punta para comprar alcance. Quien quería cruzar océanos tenía que comprar metros, y los metros traen tripulación, costes de amarre y un régimen de clase más severo. Aquí se intenta vender el alcance por sí solo.
El armador va a proa, con escritorio
La suite del armador está a proa en la cubierta principal, con ventanales panorámicos y un despacho privado. Debajo, una VIP a manga completa ocupa el punto más ancho del casco. Un camarote doble y otro de dos camas convertible completan una distribución de cuatro camarotes para ocho invitados. AvA se ocupó en casa de las líneas exteriores, el interior y la arquitectura naval, en lugar de encargarlos a un estudio.
Esa suite en la cubierta principal es la señal. En un yate de este tamaño el camarote del armador baja normalmente con los demás, y subirlo cuesta volumen en otra parte. Poner ahí una mesa de trabajo dice algo sobre para quién se dibujó el barco: un armador que pasa semanas a bordo y no fines de semana. La cubierta de popa lleva asientos y mesa de comedor, a proa hay un Jacuzzi y a popa una plataforma de baño.
El segundo casco sale al mercado para 2027
El segundo Kando 85 está en construcción y se ofrece en venta a través de Smart Yachts, con entrega prevista en el segundo trimestre de 2027. Maria Razumi, de Smart Yachts, llevó al primer armador al astillero. AvA tiene además un Kando 110 mayor en construcción. V está previsto que se vea en el Cannes Yachting Festival y después en el Monaco Yacht Show.
Quien mira el segundo casco consigue lo que el primer cliente no pudo tener: una gemela entregada que recorrer y una temporada de rodaje detrás del proyecto. No se ha publicado ninguno de los dos precios de salida. Los salones de otoño son la prueba de verdad, porque un astillero de serie con una sola entrega se juega la atención de un armador contra nombres en los que ya confía.
El riesgo de un primer casco
El fundador Atilla Kucukdiker dijo que la botadura fue "el resultado de la confianza que los armadores han depositado en nosotros y de la dedicación de todo nuestro equipo". Es la frase de rigor en una entrega, y en este caso el primer armador sí asumió un riesgo real: serie nueva, astillero joven, ninguna gemela entregada que inspeccionar. Diseñar y calcular en casa mantiene bajos los costes y quita la tranquilidad que aporta un estudio conocido.
Para un comprador la pregunta abierta es la reventa. Un yate con autonomía de verdad mantiene su valor cuando el peritaje respalda el catálogo, y el grupo de armadores que necesita 5.000 millas náuticas es pequeño pero constante. Un primer casco de un astillero de Antalya sigue cargando un riesgo de marca que un Feadship o un Damen no tiene, y la compensación es el precio. El segundo casco y el Kando 110 dirán si AvA sabe convertir una entrega en una serie que un broker pueda valorar con confianza.