Paga de más a un ETO por llevar el AV de los invitados

Formados para los sistemas que los invitados usan de verdad
La Professional Yachting Association presentó el programa en Antibes el 21 de enero de 2026, en tres etapas. El Nivel 1 es un curso de sensibilización abierto a toda la tripulación y a los recién llegados, que cubre el equipo audiovisual e informático de un yate moderno y cómo manejarlo delante de los invitados. El Nivel 2 forma al responsable designado a bordo, con trabajo de aula y práctico sobre redes, tipos de datos y localización de averías, pensado para recortar tiempos de parada. El Nivel 3 es para tripulantes sénior que participan en proyectos de construcción nueva y de refit, de modo que los sistemas se especifiquen según el uso real del barco.
La asociación construyó los cursos con fabricantes, instaladores y proveedores de AV/IT certificados por la MCA, y todos los niveles se imparten y evalúan únicamente a través de proveedores acreditados IAMI GUEST, en inglés para empezar. La ciberseguridad está escrita en el núcleo de los Niveles 1 y 2 en lugar de añadirse después, un punto que confirmó Joey Meen, directora del programa IAMI GUEST. Hasta ahora ninguna titulación exigida por el STCW cubría este terreno, así que un tripulante al que se le pedía mantener viva la red no tenía forma oficial de demostrar que sabía hacerlo.
Los armadores pagaban la titulación equivocada
El hueco que la PYA está cerrando es conocido en el pantalán. Capitanes y agencias de tripulación se han apoyado en el certificado de oficial electrotécnico, una titulación eléctrica de nivel universitario pensada para sistemas de alta tensión, como atajo para quien pudiera ocuparse de pantallas y conectividad. Christophe Bourillon, consejero delegado de la PYA, expuso el desajuste sin rodeos al decir que lo que hace falta "no es un conocimiento eléctrico avanzado, sino tripulación con comprensión práctica de los sistemas AV/IT". Nada obligatorio se situaba entre la familiaridad básica y un título completo de ETO.
Para el armador ese desajuste se traduce en coste y en riesgo. Un ETO cobra sueldo de ETO, y contratar uno para llevar un sistema de cine y un terminal Starlink sobredimensiona el puesto y a la vez deja el trabajo real a medio cubrir. Los tres niveles permiten a un yate poner la titulación adecuada en el puesto adecuado, desde un junior capaz de reiniciar un sistema sin una llamada de pánico hasta un mando sénior capaz de dirigir un pliego de refit. Además da a la tripulación una escalera de progresión en una disciplina que no la tenía.


La partida que mueve en su presupuesto
El beneficio que la PYA pone por delante es dinero que se queda en tierra. Plantea el programa como forma de reducir la dependencia de intervenciones caras desde tierra, esos avisos a especialistas que llegan cuando un sistema falla y nadie a bordo sabe diagnosticarlo. El contenido de diagnóstico y resolución de averías del Nivel 2 apunta de lleno a ese tiempo de parada, y el módulo de ciberseguridad incorporado pone un suelo de seguridad bajo la misma gente que toca las redes del yate.
La traducción para el armador es sencilla. Menos técnicos de emergencia volando a un muelle mediterráneo en agosto, y un suelo cibernético bajo la tripulación que guarda las contraseñas. Añada una carrera de verdad en AV/IT y la misma formación sirve también como argumento de retención. Las salvedades son reales. La impartición es solo en inglés al principio y depende de que los proveedores GUEST saquen los cursos al mercado, así que el ahorro es una promesa que la temporada de 2026 empezará a poner a prueba y no una cifra ya guardada.