Un Lurssen de 95 metros baja a 975.000 euros por semana y la temporada media se reordena

La oferta
La tarifa reducida se publicó el 17 de julio. La tarifa habitual de Whisper es de 1.200.000 euros por semana más gastos, la misma cifra para el verano mediterráneo y para el invierno caribeño. La tarifa promocional de 975.000 euros se aplica a las semanas que van de mediados de septiembre al 31 de octubre en el Mediterráneo y se presenta como oferta por tiempo limitado. Nada cambia en el barco ni en la tripulación.
Es un Lurssen de 2014 de 95,2 metros y 2.928 toneladas de arqueo bruto, con exteriores de Espen Oeino e interiorismo de Reymond Langton. Acoge a doce invitados en siete camarotes con una tripulación de 27 personas. Los catálogos de charter lo identifican como el antiguo Kismet. La velocidad de crucero es de 13 nudos, la autonomía de 6.000 millas náuticas, y cuenta con dos helipuertos, uno de los cuales se convierte en cancha de baloncesto, además de spa, cine, piscina y dos jacuzzis.
Qué significa un recorte del 19 por ciento
En este extremo de la flota las tarifas publicadas son puntos de anclaje y el negocio de verdad se cierra negociando. Una rebaja anunciada en público es, por tanto, una decisión y no un descuido. Dice que el barco tiene semanas libres en septiembre y octubre que el bróker ya no espera vender a la tarifa de catálogo, y dice que el armador ha concluido que 975.000 euros ingresados valen más que un amarre vacío.
Suele ser la cuenta correcta. Un 95 metros con 27 tripulantes cuesta mucho dinero mantenerlo en servicio, trabaje o no, y una semana de charter recupera combustible, aprovisionamiento, amarre y una parte de los costes fijos. Lo que además consigue es fijar una referencia. Cualquier bróker que negocie una semana de temporada media en un barco comparable tiene ahora una cifra impresa con la que argumentar.

Qué se queda realmente el armador
La tarifa bruta no es el ingreso del armador. El agente central se lleva una comisión, el bróker minorista recibe una parte de ella y el gestor de charter cobra unos honorarios. En la mayoría de las aguas europeas se aplica el IVA al tipo del Estado donde empieza el charter, y se suma aparte. El anticipo para gastos de a bordo, en general en torno al 30 por ciento de la tarifa, es dinero de los invitados destinado a combustible, provisiones, amarres y propinas de la tripulación, y solo está de paso.
Lo que queda financia el presupuesto operativo. En un barco de este tamaño, una temporada completa de charter cubre habitualmente una parte apreciable de los gastos corrientes sin tocar la amortización, las primas de seguro que exige un 95 metros ni la reserva para la inspección quinquenal. Los armadores que tratan el charter como un centro de beneficio en un yate de este tamaño suelen estar mirando la línea equivocada de las cuentas.

Qué dice sobre el resto de la temporada
Septiembre y octubre en el Mediterráneo han sido históricamente las semanas de los entendidos, con tiempo estable, fondeaderos vacíos y tarifas algo por debajo de las de agosto. Desde hace varios años el mercado intenta empujar esas semanas hacia precios de temporada alta. Un descuento de esta magnitud en un barco de esta calidad sugiere que este año el intento no ha salido del todo bien.
Para un armador con semanas por vender, la respuesta práctica es decidir pronto. Descontar en julio para septiembre es una operación distinta de descontar en la última semana de agosto, porque quien reserva con seis semanas de antelación tiene alternativas y quien reserva con seis días no las tiene. Los brókeres señalan la demanda más fuerte en reservas de tres semanas o más, lo que favorece a los barcos capaces de ofrecer un bloque en lugar de una semana suelta. La segunda respuesta es mirar el propio calendario. Las semanas de la segunda quincena de octubre en el Mediterráneo dependen del tiempo, y quien paga cerca de un millón de euros espera poder bañarse. Los armadores que quieren vender esas semanas con seguridad tienden a mover el barco al este o al sur, donde la temporada se alarga.