Crescent

- LOA: 135,6 m
- Constructor: Lurssen
- Entregado: 2018
- Arqueo bruto: unas 9.034 GT
- Diseño exterior: Espen Oeino
- Diseño interior: Zuretti
- Invitados / tripulación: 18 / unas 40
- Rasgo distintivo: ventanal central de tres cubiertas
Un Lurssen audaz de finales de los años diez
El Crescent lo entregó Lurssen en 2018 tras una construcción larga que arrancó bajo el nombre de proyecto Thunder. Con cerca de 136 metros y más de 9.000 GT, figura entre los mayores yates de toda su generación. Su arquitectura genuinamente distintiva lo separó del resto de la flota desde el momento mismo en que apareció. Lurssen lo entregó con la discreción profunda que el astillero reserva a sus grandes clientes. Se anunció de inmediato como uno de los yates más audaces de todo su tiempo.
El programa recurrió con fuerza a la fortaleza de ingeniería del astillero para materializar un diseño inusualmente arquitectónico. Cada elemento se construyó al estándar que se espera de un Lurssen de primer nivel. El Crescent es hoy uno de los grandes yates más seguros visualmente de toda la década. Sigue siendo reconocible del todo y al instante en cualquier puerto al que entra. Su presencia llamativa lo distingue incluso entre los mayores barcos a flote.
La arquitectura cúbica de Espen Oeino
Espen Oeino dio al Crescent una silueta audaz y cúbica que rompe limpiamente con las líneas más suaves de muchos gigayates. Su superestructura se compone de volúmenes geométricos limpios que le dan un carácter moderno y arquitectónico. El elemento más dramático de todos es un vasto ventanal central que se extiende a lo largo de tres cubiertas completas. Inunda el interior de luz natural y da al exterior un punto focal verdaderamente distintivo. La geometría fuerte le da una imagen del todo propia.
Oeino lo equipó con dos instalaciones completas para helicóptero, entre ellas un ingenioso hangar retráctil en la cubierta superior. Las cubiertas abiertas y amplias y las terrazas generosas equilibran con cuidado la geometría fuerte del diseño. Toda la composición es disciplinada, meditada e inconfundiblemente contemporánea. El Crescent no se parece de verdad a nada más en toda la flota Lurssen. El hangar retráctil mantiene intacto su perfil limpio cuando no está en uso.
Un Lurssen cúbico de 135 metros envuelto alrededor de un ventanal de tres cubiertas de alto.
Interiores de Zuretti tras el gran ventanal
El interior de Zuretti une la riqueza clásica a la luz natural que entra a raudales por el ventanal central del yate. Los grandes salones y los comedores formales se sitúan justo en el corazón de la distribución. El acabado llega en todo el barco al máximo nivel, con materiales nobles por todas partes. El gran ventanal da al interior una sensación de volumen que muy pocos yates pueden igualar. La luz se convierte en un material más por derecho propio en todo el interior.
El Crescent aloja a 18 invitados en nueve suites, con una tripulación de unas 40 personas de pleno apoyo. Entre sus muchas instalaciones figuran espacios de bienestar, un cine y un beach club. La distribución equilibra con cuidado el recibir a lo grande con la comodidad privada y tranquila. Todos y cada uno de los espacios de a bordo se benefician directamente de esa entrada constante de luz natural. Los invitados disfrutan de una sensación de amplitud verdaderamente rara en un yate de cualquier tamaño.
Navegación firme y autosuficiente
El Crescent se mueve con dos motores diésel MTU que empujan un casco de desplazamiento grande y firme. Está hecho para navegar sereno y cómodo, con una autonomía fuerte para travesías oceánicas de verdad. El paquete de propulsión se eligió por una marcha silenciosa y fiable en travesías largas. Lleva sin problema los pertrechos y el combustible que exige una autosuficiencia real en el mar. Se construyó sobre todo para travesías medidas y cómodas a largas distancias.
Una estabilización cuidadosa lo mantiene sereno y firme, fondeado y en navegación, en casi cualquier condición. Sus sistemas se calcularon según los exigentes estándares de Lurssen en redundancia y vida útil larga. El yate puede operar en cualquier parte del mundo con la dotación completa a bordo. El Crescent se construyó para recorrer mucho mundo y para seguir cómodo en cada travesía. Toda su filosofía de ingeniería favorece con claridad la calma y el silencio por encima de todo.
Para el armador que quiere arquitectura en el mar
El Crescent encaja con un armador atraído de verdad por el diseño audaz y la luz natural abundante. Su forma cúbica y su ventanal de tres cubiertas lo convierten juntos en una auténtica pieza de arquitectura flotante. Es ideal para quien quiere un yate que destaque con claridad en cualquier fondeadero. La vida a bordo la definen a cada hora la luz natural y un espacio generoso. Encaja con un armador de ojo seguro e individual para el diseño.
Sus interiores recompensan con creces al armador que valora el oficio tanto como el golpe de diseño. Ofrece privacidad, presencia real y una imagen del todo propia e inconfundible. Para un comprador que quiere distinción de verdad por encima de la convención, el Crescent la entrega por completo. Sigue siendo uno de los gigayates más individuales que hay hoy a flote. Su individualidad pura es, al final, su mayor activo.
Para quién es: Para el armador que quiere un gigayate arquitectónico definido por un ventanal de tres cubiertas y una luz natural abundante.