Octopus

| LOA | 126,2 m |
|---|---|
| Constructor | Lurssen |
| Entregado | 2003 |
| Arqueo bruto | unas 9.932 GT |
| Diseño | Espen Oeino |
| Casco | acero de clase hielo |
| Autonomía | 12.500 nm |
| Rasgo distintivo | dos submarinos a bordo |
El explorer que redefinió el tipo
Cuando el Octopus se entregó en 2003, creó en la práctica la idea moderna del gran yate de expedición. Con 126 metros y construido con clase hielo completa, combinaba una capacidad real de exploración con la comodidad de un gran yate privado. Mantuvo el título de mayor explorer del mundo durante más de una década completa. Lurssen construyó un barco que cambió de verdad la forma en que los armadores pensaban en hacerse a la mar. Convirtió la idea misma del yate de expedición en una búsqueda seria y duradera.
El encargo exigente pedía una capacidad científica y de exploración de verdad junto a un lujo real, y el astillero entregó ambas cosas por completo. Muy pocos yates antes o después han llevado nunca su abanico puro de capacidades. El Octopus demostró de forma concluyente que un yate privado podía llegar a los confines de la tierra con estilo. Sigue siendo la referencia vigente de toda la categoría explorer que ayudó a crear. Su largo legado dio forma a toda una generación de yates explorer.

El perfil decidido de Espen Oeino
Espen Oeino dio al Octopus un exterior robusto y profundamente decidido, hecho de lleno para las aguas más bravas. Su casco de acero de clase hielo y sus ocho cubiertas completas le dan la sustancia para operar con seguridad en las regiones polares. El perfil es de barco de trabajo y calladamente seguro, moldeado muy de cerca en torno a su equipo de exploración. Parece exactamente el buque de expedición realmente capaz que es. Su forma sigue con claridad a su propósito en cada línea.
El diseño integra con cuidado un helipuerto a proa y una cubierta de aterrizaje mayor a popa, con un hangar para dos helicópteros. Un dique interior alberga un tender de invitados de 20 metros junto a los dos submarinos del yate. Oeino equilibró toda esa capacidad seria con la presencia real de un gran yate privado. El exterior lleva su misión de exploración a la vista y con evidente orgullo. El dique interior está entre los sistemas más capaces jamás construidos en un yate.

El explorer que localizó el Musashi, con dos submarinos y un estudio a bordo.

Dos submarinos y un estudio de grabación
El Octopus es igual de notable por dentro y bajo cubierta que sobre el agua. Lleva dos submarinos, uno de ellos operado a distancia para alcanzar mayores profundidades, junto a un estudio de grabación profesional. Un centro de buceo, un beach club y amplios espacios de invitados completan el cuadro de abajo. El barco se equipó desde el principio tanto para la exploración seria como para el disfrute de verdad. Muy pocos barcos privados en el mundo han llevado nunca un equipo de trabajo tan serio.
Aloja a 26 invitados en trece camarotes, con una tripulación numerosa y experta de apoyo. El interior llega a un cine, un spa y amplias zonas sociales repartidas por todas sus cubiertas. Todo lo de a bordo se construyó para travesías largas lejos del puerto más cercano. El Octopus se hizo para vivirse a bordo durante semanas en aguas realmente remotas. Los espacios de vida hacen que incluso meses en el mar resulten de verdad cómodos.

Clase hielo y 12.500 millas de autonomía
El Octopus se calculó para una autosuficiencia real incluso en las condiciones más duras. Su casco de clase hielo y sus 12.500 millas náuticas de autonomía le permiten alcanzar las regiones polares y cruzar océanos enteros sin apoyo. Se construyó para operar mucho más allá del alcance ordinario de otros yates. La resistencia pura fue el principio rector de cada parte de su diseño. Su alcance y su resistencia lo separan con claridad de casi cualquier yate a flote.
La propulsión y los sistemas se eligieron por una fiabilidad profunda en aguas remotas donde cualquier ayuda queda lejos. La redundancia completa recorre el barco de proa a popa. Su equipo de a bordo permite un trabajo científico de verdad junto a la navegación privada. El Octopus puede ir casi a cualquier punto del planeta y quedarse allí con comodidad. Se construyó sobre todo para valerse por sí mismo en los lugares más remotos de la tierra.

Para el armador que quiere explorar
El Octopus encaja con un armador cuya ambición más honda es el descubrimiento de verdad. Ha navegado por las regiones polares y ha apoyado expediciones que localizaron pecios históricos, entre ellos un acorazado famoso hallado en 2015. Es ideal para quien quiere combinar la aventura real con la comodidad de un gran yate. Su capacidad pura abre calladamente el mundo entero a su armador. Recompensa con creces al armador con un apetito genuino y duradero por la aventura.
Para un armador atraído por lo remoto y lo verdaderamente extraordinario, muy pocos barcos pueden igualar su alcance. Premia la curiosidad honda y un espíritu real de exploración por encima de todo. El Octopus sigue siendo uno de los yates más capaces y con más historia jamás construidos. Su leyenda sigue creciendo con cada travesía que hace. Sus muchas travesías le han ganado ya un lugar permanente en la historia marítima.
Built to Disappear, Not to Impress
None of it is visible at anchor. A 36-metre internal wet dock opens through a transom door onto gantry cranes that launch and recover Octopus's tenders and the ten-person submarine Pagoo, built specifically for her because no commercial submersible existed that could do the job. Two helicopters fold away into hangars fed by a dual pad aft and a second pad forward, and a hyperbaric chamber and dedicated dive centre sit below decks alongside roughly 54 tonnes of AV and IT equipment. Espen Oeino's brief was to make all of it vanish, and it does: from the water she reads as a long, low motor yacht, not the floating expedition base she has always been.
Paul Allen died in 2018 and Octopus stayed on the market for the better part of two years before Swedish businessman Roger Samuelsson bought her in 2021. She then went through two refits in quick succession, the second a nine-month rebuild at Lloyd Werft in Bremerhaven finishing in 2024 that covered her 20-year survey, a full repaint and an AV and IT overhaul. Rather than retire her, Samuelsson put Octopus back to work: she now charters through Big Blue Expeditions, running seasons in Antarctica and the Pacific for guests willing to pay roughly $2.2 million a week plus expenses for the yacht that found the Musashi.
Motores y sistemas
| Main engines | Eight MTU 16V 4000 M70 diesels, 19,200 hp (14,300 kW) combined, driving two ABB electric propulsion motors in a diesel-electric arrangement |
|---|---|
| Speed | 19 knots top speed, 12.5 knots economical cruise |
| Range | 12,500 nautical miles at 12.5 knots |
| Hull | Ice-classed 1A steel hull with an aluminium superstructure |
| Tenders and toys | Seven tenders including a landing craft, two helicopters with an aft dual pad and hangars plus a separate bow pad, the ten-person submarine Pagoo, an ROV, and a 36-metre internal wet dock reached through a transom door and gantry cranes |
| Dive and research gear | A hyperbaric chamber and dedicated dive centre, plus roughly 54 tonnes of AV, IT and expedition equipment carried aboard |
Lo que cuentan armadores y tripulaciones
The whole brief was to hide the equipment, not show it off
Exterior designer Espen Oeino called the brief very ambitious, because none of the tenders, tools, ROVs, subs or helicopters could be left outside; all of it had to be concealed, which is why Octopus reads as a clean-lined motor yacht rather than the support ship she actually is.
Espen OeinoAllen thought of her as a working tool, not a trophy
He described Octopus as more of a Land Rover than a Bentley, built to be used hard on expeditions rather than admired at anchor.
Paul AllenThe submarine did real deep-ocean work, not joyrides
Robert Kraft, director of subsea operations at Allen's company Vulcan Inc, oversaw dives that recovered HMS Hood's bell from around 2,700 metres and located the wreck of the Japanese battleship Musashi at about 1,000 metres, genuine historical finds rather than publicity stunts.
Robert Kraft, Vulcan Inc
Lo bueno y lo que conviene vigilar
Puntos fuertes
- Everything stays hiddenTwo helicopters, seven tenders, a landing craft, a ten-person submarine and an ROV all stow inside the hull or under deck hatches, so she never looks like the support ship she actually is.
- A genuine expedition recordRecovering HMS Hood's bell and finding the wreck of the Musashi is real historical work, not the marketing many self-styled explorer yachts settle for.
- Still earning her keep two decades onShe now charters through Big Blue Expeditions in Antarctica and the Pacific rather than sitting idle, unusual for a yacht this old.
A tener en cuenta
- Not actually fastA 19-knot top speed and a 12.5-knot cruise is modest for 14,300 kW of installed power; the hull is built for range and displacement, not speed.
- A slow, discounted saleListed at $325 million in 2019, she took roughly two years to sell and finally went for 235 million euros in 2021, a reminder that even a famous explorer yacht is a thin, patient market.
- Even her own builder's owner thought the category had gone too farPaul Allen said of his own yacht fleet that they're too big, and there are too many of them.
Información práctica
| Build cost (2003) | about $200 million |
|---|---|
| 2021 sale price | 235 million euros, to Swedish businessman Roger Samuelsson, after roughly two years on the market |
| Charter rate | from about $2.2 to 2.3 million a week plus expenses, through Big Blue Expeditions |
| Guests and crew, owner configuration | 26 guests in 13 staterooms, with 63 crew in 30 cabins |
| Guests and crew, charter configuration | 12 guests with a crew of 45, per the current charter listing |
| Range | 12,500 nautical miles at 12.5 knots, enough for an ocean crossing without refuelling |
| Latest refit | nine months at Lloyd Werft in Bremerhaven, finishing in 2024: 20-year survey, full repaint, AV and IT overhaul |
| What is not published | Samuelsson has never confirmed a running-cost figure; the industry rule of thumb of roughly 10 percent of build value a year would put it near $20 million, but that is an estimate, not a disclosed number |
Para quién es: Para el armador que quiere un auténtico yate de expedición capaz de llegar a los polos llevando submarinos y un estudio.