CRN bota el Thunderball de 70 m, un full custom al pliego de un velerista

Un full custom de 70 metros, a flote en Ancona
CRN metió el Project Thunderball en el agua el 4 de junio en el astillero de superyates del Ferretti Group en Ancona, en una ceremonia privada para el armador y su familia. El yate de acero y aluminio mide 70 metros por 11 de manga, ronda las 1.100 GT y reparte su alojamiento en cuatro cubiertas. Hay sitio para 12 invitados en una suite de armador y cinco camarotes VIP, con 15 tripulantes alojados en nueve camarotes. Vripack se ocupó del exterior y de la arquitectura naval, Nauta de los interiores y las zonas exteriores, e Y.CO gestionó la construcción para el armador. La entrega está prevista para finales de este verano.
Una puesta a flote no es una meta. A partir de aquí el yate pasa por el armamento final, la puesta en marcha de sistemas y las pruebas de mar antes de poder traspasarse, y por eso la ventana de entrega de verano es ajustada más que segura. Lo que la botadura confirma es que CRN, el brazo full custom del Ferretti Group, ha superado las fases estructurales y de acabado más pesadas en un casco de 1.100 GT. Que un 70 metros a medida llegue al agua en plazo es una declaración sobre la capacidad del astillero tanto como sobre su oficio.
El pliego de un armador velerista, escrito en acero
El diseño bebió de los veleros más que del manual habitual del yate a motor. Las tres informaciones del sector describen una proa larga, líneas limpias y una silueta baja pensada para evocar el perfil de un velero, con superficies curvas que llevan la mirada entre el dentro y el fuera. Bajo esa estética hay un sistema de almacenamiento de energía construido para recortar picos y navegar en silencio al fondeo, lo que reduce horas de generador y consumo de combustible. BOAT International informa de motores MAN V12 que dan una velocidad máxima de 15,5 nudos y un crucero de 12, un calado relativamente somero de 3,2 metros y estiba para dos tenders de 9 metros junto a un gimnasio y un spa.
Esas elecciones se leen como una lista de armador y no como una ficha de catálogo. El calado somero abre fondeaderos que un 70 metros más hundido tiene que saltarse. El banco de baterías significa noches tranquilas al fondeo sin un generador funcionando bajo la cubierta de popa. Las líneas de velero le dan un perfil que destaca frente a los cascos de costados planos del mismo pantalán, y nada de eso sale de una estantería de producción. El armador paga por un barco construido a un pliego, y cada una de esas decisiones se remonta a cómo piensa usarlo.
El full custom contra la marea especulativa
El Thunderball aterriza mientras buena parte del mundo de los astilleros empuja en la dirección contraria. Grupos que van de Benetti a Pershing se han inclinado por construcciones especulativas y en serie para mantener las gradas en movimiento y acortar colas, apostando a que el comprador quiere plazas de entrega más que hojas en blanco. CRN se sitúa en el otro extremo de ese abanico como astillero de acero full custom del Ferretti Group, donde cada casco arranca como pieza única y un equipo del armador como Y.CO lleva el proyecto desde el lado del armador de la mesa. El 70 metros está entre las botaduras más importantes del astillero este año.
Para el comprador que sopesa las dos vías, el Thunderball es un dato sobre lo que sigue queriendo la cúspide del mercado. Los cascos especulativos ganan en rapidez y en liquidez de reventa, pero no pueden dar la silueta que quiere un armador velerista ni un calado ajustado a una bahía favorita. Mientras los armadores de este tamaño estén dispuestos a esperar años y a pagar la prima por exactamente eso, los astilleros mantendrán una línea full custom abierta al lado de las naves de serie. La próxima señal llega en la entrega, cuando se cierre la ventana de verano y el barco salga de Ancona a tiempo o se deslice hasta el otoño.