Tankoa bota Spirit, un Vitruvius de 52 m full custom con propulsión híbrida

El primer T52 a medida
Tankoa botó Spirit el 11 de julio en su astillero de Génova, el primer yate enteramente a medida sobre la plataforma T52 Vitruvius de 52 metros. La arquitectura naval y los exteriores son de Vitruvius Yacht Design, el estudio de Philippe Briand y Veerle Battiau; el interior es del estudio italiano FM Architettura. El yate acoge a 12 invitados en seis camarotes, con nueve tripulantes en cinco camarotes.
Para un comprador, esa diferencia cuenta en la reventa. Un casco de serie compite en una ficha técnica compartida, mientras que un diseño único de Briand se valora por su propia procedencia y se vende como un yate singular. Tankoa dice que Spirit está en la fase final de armamento, con pruebas de mar y ensayos técnicos en marcha.
Una propulsión híbrida que responde al reglamento
Spirit monta un sistema híbrido integral de E-motion que combina motores convencionales con motores eléctricos y un paquete de baterías. La velocidad máxima es de 17 nudos y la de crucero de 15, con el modo eléctrico reservado a la navegación silenciosa y de bajas emisiones al ancla y en puerto.
La elección no es solo cuestión de combustible. Unas normas más estrictas sobre emisiones y ruido en el Mediterráneo y en los mercados del charter premian cada vez más una cadena de propulsión limpia, y un yate híbrido se coloca con más facilidad entre los compradores más jóvenes que hoy marcan el paso en la parte alta del mercado.
Un beach club concebido en torno al bienestar
El encargo del armador situó un gimnasio y un spa en el centro del beach club, un espacio pensado para usarse en navegación y no solo al ancla. Se abre a la terraza de popa, con una piscina de inmersión y plataformas laterales abatibles en el espejo de popa.
Suena a una elección de estilo de vida, pero es también una elección de valor. Una distribución centrada en el bienestar es lo que una parte creciente de compradores pide hoy primero, y un yate construido según esa plantilla se revende más fácilmente que uno diseñado alrededor de un salón formal que apenas se usa.