Voice

- LOA: 62 metros
- Entregado: 2020
- Constructor: CRN, Ancona
- Diseño exterior e interior: Nuvolari Lenard
- Motores: dos MTU 12V4000 M63
- Autonomía: unas 5.300 millas náuticas a 12 nudos
- Velocidad máxima: unos 16,5 nudos
- Invitados y tripulación: hasta 12 invitados, 17 tripulantes
Un hito técnico callado
El Voice ocupa un sitio concreto en la historia de CRN como el primer casco que el astillero entregó bajo las normas de emisiones IMO Tier III, más duras. Eso lo convirtió en una declaración técnica tanto como de diseño cuando se botó en 2020. Se encargó en abril de 2016 y se construyó enteramente por encargo en Ancona a lo largo de unos cuatro años de trabajo. El astillero usó el proyecto para demostrar que podía cumplir la normativa más nueva sin comprometer en nada la experiencia de los invitados. El Voice se convirtió en una señal clara de hacia dónde iba la construcción responsable de grandes yates.
El encargo encajaba con un armador que quería navegar lejos y hacerlo en silencio. CRN respondió con un casco de acero diseñado para la autonomía y el bajo ruido en travesías oceánicas largas. La construcción reflejó años de conocimiento acumulado en la larga serie de yates de 60 metros que le precedió en el astillero. El Voice demostró que la ingeniería limpia y el lujo de verdad podían compartir el mismo casco sin diluir ninguno de los dos. Se concibió para un armador que tenía toda la intención de viajar bastante más allá de las zonas de navegación habituales.
La proa vertical de Nuvolari Lenard
Nuvolari Lenard dio al Voice una proa vertical que sirve a la función antes que a la moda. Maximiza la longitud de flotación, lo que sube la eficiencia y la velocidad a la vez que abre un volumen valioso a proa. Ese espacio de proa aloja el garaje del tender, lo que mantiene los juguetes fuera de la vista y las cubiertas de popa despejadas para los invitados. El perfil es decidido y limpio, y lleva de proa a popa el sentido de la proporción característico del estudio. Parece rápido y serio, lo que casa con la ambiciosa ingeniería que hay debajo.
El exterior equilibra una proa marcada con unas líneas de superestructura largas y serenas que asientan todo el diseño. Anchas bandas acristaladas conectan el interior con el mar y dan a la obra muerta un aire ligero y estratificado. Se planearon zonas exteriores generosas tanto para recibir con animación como para los ratos tranquilos en fondeo. Lleva sus 62 metros con una seguridad tranquila en cualquier fondeadero al que entre. El estilo tiene la contención de un yate hecho para vivirlo durante muchos años.
El primer yate IMO Tier III de CRN, con un alcance de 5.300 millas náuticas y una marcha casi silenciosa.
Interiores dibujados por la misma mano
Como Nuvolari Lenard dio forma también al interior, el Voice se lee como un diseño único y coherente de proa a popa. Las estancias son refinadas y cálidas, hechas para estancias largas a bordo bien lejos de las aguas de casa. La distribución aloja a doce invitados con la comodidad que se espera de un buque insignia de verdad. El detalle y los materiales se mantuvieron en el estándar más alto del astillero por todo el yate. Cada espacio se dibujó para resultar sereno y reparador tras una tanda de días en el mar.
El plano da a invitados y a tripulación rutas separadas por el yate, así que la intimidad se sostiene incluso con el barco lleno. El alojamiento del armador disfruta de un aislamiento real y de un volumen generoso y lleno de luz. Los espacios sociales fluyen con facilidad entre dentro y fuera en todas sus cubiertas. Una tripulación de diecisiete lo mantiene funcionando con suavidad sin invadir nunca la experiencia de los invitados. La distribución la dibujó claramente gente que entiende cómo se usa de verdad un yate grande en el mar.
Autonomía con la conciencia tranquila
El Voice se diseñó para navegar de verdad en distancias largas y en un silencio excepcional. Desplaza unas 1.105 toneladas y lleva combustible para una autonomía máxima cercana a las 5.300 millas náuticas a 12 nudos. Dos motores MTU 12V4000 M63 lo empujan por encima de su velocidad de contrato, hasta unos 16,5 nudos en punta. Los sistemas Tier III limpian sus emisiones sin restar nada a esas prestaciones. Pocos yates de su edad combinan este alcance con este nivel de silencio.
Para el armador es un yate construido para ir a algún sitio y quedarse allí con comodidad. Su autonomía abre itinerarios remotos lejos de los puertos deportivos habituales y de sus multitudes. La marcha silenciosa mantiene sereno el alojamiento tanto a velocidad de crucero como en fondeo. El garaje de proa y una estiba bien planificada dejan libres las cubiertas para los invitados. Se hizo para armadores con un apetito real de distancia y de tiempo fuera.
A quién le encaja
El Voice encaja con el armador que valora la integridad de la ingeniería junto a un pedigrí de diseño de verdad. Recompensa a quien navega mucho y quiere independencia real de los puertos abarrotados. Doce invitados viajan con confort de buque insignia en travesías oceánicas largas. Su carácter de bajo ruido hace que incluso los días largos en fondeo resulten de verdad reparadores. Es un yate para gente que tiene toda la intención de usar cada milla de su autonomía.
También atrae al comprador al que le importan los hitos y las primicias técnicas de un yate. Como primera entrega Tier III de CRN, lleva un sitio documentado en la náutica moderna. La autoría única de Nuvolari Lenard le da una coherencia rara por dentro y por fuera. El Voice figura como uno de los buques insignia recientes más completos del astillero. Para el comprador ofrece alcance, refinamiento y una entrada de verdad en los libros de récords.
Para quién es: Un armador que quiere navegar lejos y en silencio a bordo de un buque insignia full custom técnicamente pionero.