55m Steel FDHF

- LOA: 55 m
- Manga: 9,6 m
- Arqueo bruto: unos 760 GT
- Velocidad máxima: 15,5 nudos
- Autonomía: unas 4.500 nm a 13 nudos
- Motores: dos MTU 8V 4000 M63, 1.360 hp cada uno
- Casco: FDHF de acero, superestructura de aluminio
- Diseño: exterior de Omega Architects, interior de Bannenberg & Rowell
La cara de acero de la historia de la FDHF
El 55 metros Steel FDHF es la respuesta de Heesen para el armador que quiere el casco de Van Oossanen en acero y no en aluminio. Se sitúa dentro de la Heesen Series especulativa del astillero, lo que significa que los cascos se empiezan por cuenta de la propia casa y se ofrecen al comprador en una fase avanzada. Ese planteamiento acorta el camino hasta la botadura y permite al armador partir de una plataforma contrastada. La clase se ha vendido de forma repetida, lo que indica que las cuentas cuadran para programas reales.
El acero cambia el carácter respecto a los rápidos barcos de aluminio. Trae peso y una velocidad punta menor y, a cambio, da una sensación de firmeza con mar hecha que muchos armadores de gran autonomía prefieren. Con unos 760 GT en 55 metros lleva más volumen del que sugiere su eslora. Es un barco construido para vivirlo semanas seguidas. Ese volumen lo convierte en una base práctica para temporadas largas lejos de los puertos deportivos.
Eficiencia antes que punta
El casco es una Fast Displacement Hull Form desarrollada por Van Oossanen, casada con una superestructura de aluminio para contener el peso en alto. Aquí la FDHF sirve más a la economía y al confort que a una punta alta, y llega a unos 15,5 nudos. Dos diésel MTU 8V 4000 M63 de 1.360 hp cada uno aportan la potencia y cumplen la norma IMO Tier III. Es una instalación modesta para el tamaño, elegida por autonomía antes que por esprint.
La recompensa es la resistencia. Con una capacidad de combustible cercana a 98.890 litros cubre unas 4.500 millas náuticas a un crucero de 13 nudos, lo que pone al alcance la mayoría de las rutas oceánicas. La FDHF mantiene baja la resistencia a esas velocidades de desplazamiento, así que los motores trabajan con suavidad y queman menos. Para el armador que planea travesías largas, las cuentas favorecen este casco frente a un diseño de planeo sediento. Llevar los principales suaves en crucero es lo que estira tanto esas cifras.
El casco de Van Oossanen en acero, hecho para el confort y la economía en la larga distancia.
Estilismo de Omega sobre una plataforma de trabajo
Omega Architects dio forma al exterior y dotó al 55 de acero de un perfil muy próximo al aire de familia de Heesen. El volumen es generoso y las líneas serenas, con tiradas acristaladas largas que mantienen luminoso el interior. Hay superficie de cubierta real con la que trabajar, desde una cubierta solárium de buen tamaño hasta zonas de estar resguardadas a popa, cerca del agua. El estilismo conviene a un yate pensado para navegaciones prolongadas más que para lucirse en el muelle.
Los detalles prácticos dan forma al exterior tanto como la estética. La distribución deja sitio para tenders y juguetes acuáticos sin apretar el espacio de los invitados, algo que importa en viajes largos lejos de los puertos deportivos. La sombra y el resguardo están previstos para que las cubiertas sigan siendo utilizables con tiempos variados. Es diseño exterior al servicio del tiempo que de verdad se pasa a bordo. La estiba de tenders está prevista para que la botadura no se coma las zonas de solárium.
Bannenberg and Rowell por dentro
Bannenberg & Rowell Design se ocupó del interior de la clase y trabajó con el volumen que permiten el acero y una distribución a manga completa. El alojamiento llega a seis camarotes para doce invitados, con camarotes para una tripulación de unos trece. El tonelaje extra aparece en forma de altura de techos y de espacios sociales generosos antes que de pasillos estrechos. El armador puede personalizar los acabados porque el barco se toma de la serie en una fase lo bastante temprana. Seis camarotes repartidos por las cubiertas de invitados dan sitio a una familia y a sus acompañantes sin agobios.
El encargo de un yate de gran autonomía es un confort que dure. Los materiales se eligen para aguantar bien meses de uso, y los camarotes de invitados están dimensionados para vivir a bordo de verdad. Los ventanales grandes mantienen el mar presente en toda la cubierta de invitados. La sensación general es serena y residencial, adecuada para semanas entre puertos. El almacenamiento es generoso en todas partes, algo que importa cuando un yate se aprovisiona para etapas largas.
Hecho para la autonomía, listo para personalizar
Mecánicamente el 55 Steel mantiene las cosas sencillas, con diésel Tier III y un paquete de sistemas orientado a la fiabilidad lejos de un astillero. Heesen ha liderado el mercado en propulsión híbrida, aunque esta clase se ofrece en forma diésel convencional. El casco de acero y su clasificación de Lloyd's la convierten en una herramienta seria para navegar en zonas remotas. Aquí la sencillez es una virtud para el armador que valora un funcionamiento fiable. El Home, entregado por Heesen en 2017, mostró hasta dónde puede llevarse un casco Fast Displacement hacia la marcha silenciosa.
El comprador es distinto del cliente de aluminio que persigue velocidad. Este armador quiere gran volumen y gran autonomía, y acepta de buen grado cambiar unos nudos por un andar asentado. Comprar dentro de la serie especulativa supone una espera más corta y un riesgo menor que una construcción full custom. Para una familia que planea temporadas largas a flote, el 55 Steel es una base sensata y capaz.
Design
- Diseño exterior: Frank Laupman / Omega Architects
- Interiorismo: Varies by hull (Moskito shown: Bannenberg & Rowell; Vida: Reymond Langton)
- Arquitectura naval: Van Oossanen Naval Architects (Fast Displacement Hull Form)
Para quién es: Un armador que planea temporadas oceánicas largas, valora la fortaleza del acero y un gran volumen interior por encima de la velocidad punta, y quiere el plazo más corto de un casco especulativo de la Heesen Series que todavía puede acabar a su gusto.