Infinity

- Constructor: Oceanco (Alblasserdam, Países Bajos)
- LOA: 117 metros
- Entregado: 2022 (botado en octubre de 2021)
- Diseño exterior: Espen Oino International
- Diseño interior: Sinot Yacht Architecture and Design con David Kleinberg Design Associates
- Manga: 15,9 metros
- Arqueo bruto: 4.980 GT
- Invitados y tripulación: 16 invitados, 43 tripulantes
Un gigante dentro de la línea Oceanco
Oceanco ha construido su reputación con yates full custom muy grandes, e Infinity se sitúa cerca de la cima de esa flota con sus 117 metros completos. Llegó después de una serie de entregas memorables del astillero de Alblasserdam y confirmó su dominio de la exigente clase de los cien metros. Botado en octubre de 2021 y traspasado la primavera siguiente, representó años de trabajo concentrado en la visión de un solo armador. Para el comprador que sopesa a qué astillero confiar un gigante, Infinity es la prueba de que Oceanco puede llevar un proyecto de esta escala desde el primer boceto hasta las pruebas de mar sin perder nunca el detalle. Esa confianza es justo lo que exige un encargo en lo más alto del mercado.
El astillero afronta cada uno de estos gigantes como una pieza verdaderamente única, e Infinity no fue una excepción a esa disciplina. Su programa se apoyó en las largas alianzas de Oceanco con arquitectos navales y estudios de diseño de primer nivel, ordenadas en torno a un encargo claro de autonomía oceánica real y de volumen privado generoso. El resultado ocupó su lugar entre las referencias insignia del astillero casi desde el momento en que salió de la nave. Quien estudie la procedencia la reconocerá como parte de un linaje que incluye algunas de las botaduras más comentadas de la última década. Ese legado es una parte real y duradera de lo que vale, en el agua y sobre el papel.
Un perfil de Espen Oino a escala plena
El exterior es obra de Espen Oino International, uno de los nombres más asentados y respetados del diseño de grandes yates. En Infinity el estudio dibujó un casco largo y decidido, con una roda casi vertical y una superestructura envuelta en grandes superficies de cristal. Esas líneas cargan sus casi 4.980 GT con una facilidad que favorece discretamente su eslora considerable. De cerca, la pura cantidad de cristal anuncia lo que espera dentro: un yate concebido desde el principio en torno a la luz natural y a las vistas abiertas al mar. A distancia se lee como un solo gesto limpio y deliberado, de la proa al espejo.
Una manga de 15,9 metros da a los diseñadores sitio para abrir las cubiertas en amplias terrazas sociales y en lounges profundos y sombreados. Un reparto cuidadoso de los volúmenes mantiene el perfil equilibrado pese a la masa apilada en sus muchas cubiertas. La zona para toma y despegue de helicóptero y una estiba generosa de tenders se integran en la distribución sin ensuciar nunca la silueta. Fondeado en una rada concurrida se mantiene sereno y compuesto, exactamente el registro que debe marcar un yate de su estatura.
Un buque insignia de 117 metros construido en torno a la luz, el espacio y una autonomía oceánica de verdad.
Interiores moldeados por Sinot
Dentro, Sinot Yacht Architecture and Design dirigió el interior, trabajando con David Kleinberg Design Associates en el detalle residencial. El estudio es conocido por una mano serena y arquitectónica, e Infinity le da el espacio para trabajar con ventanas de altura completa y unas líneas de visión insólitamente largas. Las estancias comunes fluyen hacia el mar, con un acristalamiento que suaviza la frontera entre el salón y el horizonte hasta casi fundir los dos. Los materiales se manejan con contención, de modo que el propio volumen enorme se convierte en el verdadero lujo. El efecto general queda mucho más cerca de una residencia privada que de cualquier hotel.
La distribución dedica superficie de verdad a la intimidad del armador y a unos espacios compartidos de bienestar y recepción de un tamaño que pocos yates pueden ofrecer. El alojamiento está dispuesto para dieciséis invitados, atendidos por una tripulación de cuarenta y tres personas que permanece casi por completo invisible. Entre las zonas con firma propia están un beach club completo en la línea de flotación y unas opciones generosas de sol y sombra repartidas por las cubiertas altas. Cada espacio está dimensionado para el yate, así que nada parece nunca tomado prestado de un barco menor. Vivir a bordo con comodidad durante semanas seguidas fue claramente la hipótesis que guio todo el trabajo.
Construido para la distancia de verdad
Infinity es un yate de desplazamiento con casco de acero y superestructura de aluminio, concebido para travesías oceánicas largas y de verdad cómodas. Su velocidad máxima ronda los 18,5 nudos, con un andar de crucero eficiente que encaja con itinerarios transoceánicos a lo largo de las temporadas. Con casi 5.000 GT carga los víveres, el combustible y la redundancia de sistemas que se esperan de un buque privado de su clase. La estabilización y la marcha silenciosa se trataron como prioridades, para que la vida a bordo se mantenga asentada tanto al fondeo como en marcha. La ingeniería sirve a la vida a bordo, y nunca al revés.
La arquitectura naval a esta escala es un estudio de márgenes finos, e Infinity se desarrolló para mantener bajos el movimiento y el ruido en una banda amplia de condiciones. Su maquinaria y sus tanques sostienen una navegación prolongada lejos de la infraestructura de apoyo habitual. Un espacio técnico amplio mantiene el barco de trabajo limpiamente separado de la experiencia del invitado. Para un armador que planea itinerarios mundiales de verdad, esa combinación de autonomía y refinamiento es todo el argumento a su favor.
A quién le encaja
Infinity es un yate para el armador que quiere presencia real sin ruido y escala plena sin ninguna sensación de renuncia. Recompensa los viajes largos con familia e invitados, respaldados por una tripulación y un volumen que hacen que las semanas a bordo pasen sin esfuerzo. La distribución guiada por el bienestar y el enorme acristalamiento apuntan a una vida orientada de lleno al mar y a la calma que trae. Es una residencia principal que además se mueve entre los mejores fondeaderos del mundo.
También es un activo serio, uno de los pocos gigantes de Oceanco que han pasado a manos privadas. Para el comprador que encarga en lo más alto del mercado, Infinity es una referencia práctica de lo que puede entregar un programa moderno de 117 metros. La procedencia y el pedigrí de los diseñadores encajan limpiamente con la capacidad pura. Pocos yates de este tamaño se llevan con una compostura tan serena.
Para quién es: Un armador que busca un buque insignia Oceanco de primer nivel, construido para itinerarios oceánicos largos con intimidad total y una vida llena de luz.