Azimut Yachts ocupa el centro del Azimut-Benetti Group, la casa italiana que el Global Order Book de Boat International sitúa como el mayor constructor de yates a motor del mundo por número de cascos y eslora total en construcción. La compañía se remonta a 1969, cuando Paolo Vitelli montó un negocio de charter siendo estudiante en Turín, y creció hasta convertirse en un constructor que hoy cubre de unos nueve a 110 metros entre las marcas Azimut y Benetti. En 1985 el grupo absorbió a Benetti de Viareggio, un astillero cuya propia historia arranca en 1873. El resultado es una empresa familiar con presencia en Europa y en América y una huella productiva de seis astilleros.
Lo que distingue a Azimut dentro de su grupo es la escala en la parte premium del mercado. La marca construye yates de serie en cantidades significativas, lo que da al comprador una plataforma contrastada junto con el acabado que se espera más arriba en el mercado. Giovanna Vitelli preside hoy el grupo y ha convertido la sostenibilidad y el crecimiento en Asia-Pacífico en ejes de sus planes. Para el periodo de 2024 a 2025 el grupo apuntó a una facturación cercana a los 1.500 millones de euros con una cartera de pedidos que se extiende hasta el final de la década.
Buena parte de la identidad técnica de Azimut viene de su sede de Avigliana, al pie de los Alpes, donde el grupo moldea las piezas de composite y monta los yates Azimut terminados. Los cascos grandes se infusionan al vacío en una sola operación, y con los años el proceso ha ido incorporando fibra de carbono junto a la de vidrio. El carbono va a las partes altas de cada barco, lo que baja el peso por encima del centro de gravedad y mejora la estabilidad en el mar. En los modelos de sesenta pies o más la superestructura es de carbono por completo, una decisión que según el astillero retira cerca del treinta por ciento del peso de esa estructura.
El grupo vende este planteamiento como su Carbon-Tech Generation, y un horno propio postcura las piezas de carbono, de modo que el astillero controla la calidad desde el tejido en crudo hasta el panel acabado. El peso que ahorra alimenta directamente la velocidad y el confort en travesías largas. Más recientemente Azimut ha superpuesto la electrificación al trabajo en composite. La gama Seadeck estrenó un esquema híbrido ligero con un banco de baterías de litio que alimenta los consumos domésticos en fondeo sin tener un generador en marcha.
Azimut reparte sus yates a motor entre varias familias distintas, cada una pensada para una forma de usar el agua. La colección Flybridge cubre el crucero clásico de tres niveles, con puesto de gobierno superior y solárium. La S Collection tira hacia el deporte, con perfiles bajos de coupé y construcción en carbono pensada para velocidades más altas. La serie Grande lleva el trabajo de megayate insignia, desde yates de treinta y tantos metros hasta el 44M, con las medidas expresadas en metros para señalar su sitio en el segmento de superyate.
Junto a estas conviven las líneas más especializadas. Magellano es la rama de gran autonomía, un crucero de semidesplazamiento concebido con el diseñador Ken Freivokh para armadores que valoran el comportamiento en la mar y la distancia. Seadeck es la más reciente, una gama híbrida-eléctrica de estilo de vida construida en torno a zonas de estar abiertas, de aire playero, y a la tecnología de bajas emisiones del grupo. Líneas deportivas menores como Atlantis y Verve completan la oferta para quien entra en la marca. En todas las familias el hilo común es el estilo italiano y el dominio del composite del grupo.
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